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Delirios de un alma perdida

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October 16

Cuentacuentos: Las palabras no significan nada, no son importantes, lo que marca son tus actos, y la coherencia de estos con tus palabras

 

“Las palabras no significan nada, no son importantes, lo que marca son tus actos, y la coherencia de estos con tus palabras. Sin embargo, hay algunas veces en que necesitamos convencer a alguien para que nos dejen hacer lo que queremos: solicitudes, formularios, o incluso, para la gente de vuestra edad, la hora de llegada son algunos ejemplos. Pero recordad, son sólo palabras. No dejéis que os asusten, seguid las tres F y todo irá bien.”

Todos aquellos charlatanes de las conferencias de autoayuda parecían exactamente iguales. Nunca había cogido ningún libro de ese género pero estaba segura de que sólo existía uno y los demás eran malas traducciones de éste o simplemente habían contratado a alguien para parafrasearlo. Personalmente, creía que este tipo podría vender la regla de las tres F a un grupo de chavales del instituto, un crecepelo en las ferias de mi pueblo o una nevera a un esquimal, y lo haría siempre con la misma sonrisa, el mismo brillo engominado en su pelo y el mismo tic nervioso- o tal vez el tic lo tuviera yo y se lo estuviese pasando, ya sabes, a veces me pasa- en el ojo izquierdo.

“Parece bastante seguro de sí mismo y de lo que dice” –me dijiste

“Vive de eso”- te contesté

Pronto el auditorio estalló en aplausos en lo que resultó no ser el final de la conferencia sino una pausa dramática y un profundo sentimiento de vergüenza colectiva-y compartida, porque al pobre charlatán se le quedó congelada aquella sonrisa que lucía siempre y nos dejaba ver hasta sus muelas- inundó el auditorio y un incómodo silencio llenó la sala.

¿Recuerdas? Cuando por fin tomó aire y continuó, había perdido aquel “aura”  de triunfador y se le había tatuado en la cara la expresión de los malos cómicos cuando al final de su actuación suplican la risa al público.

A estas alturas lo más probable es que o bien hayas dejado de leer pensando que finalmente perdí la cabeza o bien vayas a dejar de hacerlo pronto-siempre admiré tu paciencia. Así que iré al grano. El grano es que no hay grano. Bueno sí, pero soy demasiado cobarde. Ahora probablemente no he hecho sino aumentar tu confusión y estás confirmando mi aparente locura. La cosa es que yo quería decirte algo, pero no recuerdo ninguna de aquellas tres malditas efes ni encuentro el arrojo que guardé una vez en la mesilla para situaciones de emergencia. A pesar del ridículo que siento al escribir esto, te diré que esta tarde iré a la biblioteca a buscar su libro, y me temo que esto no va a ser sino el post-it más largo que jamás te he escrito para decirte que volveré tarde.

March 01

Oda a mis zapatos viejos

Sólo las lágrimas piensan

en mis viejos compañeros

condenados al olvido

en algún gris vertedero

Oscuridad ambulante,

guardianes de mis sueños

y ahora sólo sombras

de lo que un día fueron

Arrastrándose entre latas

les observa un basurero

se esconden de las ratas

que quieren roer su cuero

En las montañas de trastos

muere cada año un enero

allí la soledad muerde

sus sucios cordones negros

Si alguna vez guardasteis

una carta, un recuerdo

no os extrañéis si os digo

que les echo de menos

No neguéis que la edad es oro,

si os gusta el vino añejo,

¿Qué podéis echar en cara

a mis zapatos viejos?

 

Ayer mi madretiró mis zapatos del colegio a la basura, llevaba desde sexto de primaria usando ese extraño modelo, comprando el mismo en una talla más, y ahora...ahora me veo llevando un impersonal mocasín sólo porque a los otros, debido a que tenían quizá algún agujero en la suela o el cuero un poco deforme por tantos años de servicio, decidió prejubilarlos...lo mínimo era dedicarles unos versos

Pesadillas

El cielo está triste

tu sueño ha huido

tu llanto a una estrella

le ha apagado el brillo

La frente empapada

te sientes perdido

todo está oscuro

y hace mucho frío

El suelo se queja

con graves crujidos

la puerta rechina

y gotea el grifo

El miedo persigue

tu risa de niño

recorre tu espalda

un escalofrío

Pero ven, da palmas

hagamos ruido

y no te preocupes

que yo te cuido

January 31

Si llueve...

Si llueve, pequeño, si llueve
jugaremos a contar
las gotitas de colores,
hijas perdidas del mar
 
Si llueve, mi sol, si llueve
te descubriré el lugar
donde habitan las historias
de princesas por salvar   
 
Si llueve, ¡Ay niño!, si llueve
nos haremos un collar
con las lágrimas del cielo,
dulces perlas de cristal
 
Si llueve, príncipe, si llueve
tranquilo, no hay porqué llorar
que las nubes son caricias
que te enseñan a soñar
 
 
 
Siguiendo la iniciativa de www.elcuentacuentos.com
 
January 24

Al cerrar los ojos, despertó

Al cerrar los ojos, despertó. Al abrirlos, lo primero que vio fueron unos ojos verdes, enormes, fijos, infinitos, observándola con inquina.
-¡Por fin despiertas!
-¿Despertar? Estoy segura de que sueño, hace apenas unos minutos que me eché en la cama.
-¿Bromeas? ¿Hace unos minutos? Llevas ya un buen rato durmiendo en el borde del camino
-No..el sueño es esto, todo, tú, el camino...
- Llevas tanto tiempo dormida que estás confundida
-¡No!
-Hay que ver qué mal despertar tienen algunas...
-¡Que no!
- Pero vamos a ver, ¿Qué te hace pensar que es ahora cuando sueñas?
- Todo esto no tiene sentido
- ¿La vida tiene sentido?
- No. Sí. No..pero no es tan descarado..te digo que todo esto es un sueño y tú sólo estás en mi cabeza
- ¡Oye! ¡Que yo hace ya tiempo que estoy aquí, mucho antes de que tu despertaras, o durmieras o lo que quieras pensar!
- Pero... - cuando quiso terminar su respuesta, se dio cuenta de que ella había empezado a andar, casi a brincos, rozando las plantas del camino con sus brillantes zapatos rojos. Todo aquello parecía en blanco y negro al lado del rojo de aquellos zapatos y sus ojos verdes...
Llevaba ya media hora caminando, escuchando como aquella pequeña desconocida ( estaba segura de que no media más de 1'20)
 cantaba mientras comía frambuesas.
- ¿A donde me llevas?
- ¿Te llevo? Eres tú quién me sigue
-Pero sólo porque no se a dónde ir
- Yo tampoco
- ¿¡Qué?!
- ¿Es que tú siempre sabes dónde vas? La vida es muy complicada... yo sólo me dejo llevar, a mí me gustan los retos
- ¿Qué vida? ¡Oh, basta ya, esto no es  "la vida" sólo es un sueño!
- ¿Has estado chupando esporas de las setas que crecen al borde de camino?
- ¡No estoy drogada!
- Pero ¿qué dices? ¿ de qué hablas?...Sí, creo que lo has hecho...pues te recomiendo que no lo hagas, al principio hace
 cosquillitas por todo el cuerpo pero luego uno no sabe ni dónde está.
- ¡Pero tú tampoco lo sabes!
- ¡Yo no sé a dónde voy! Pero sé donde estoy...o quizá sólo crea saberlo, no lo sé, yo también he chupado demasiadas esporas últimamente...
- ¡Esto no tiene ningún sentido!
- ¿La vida tiene sentido?
- Ya te respondí a eso, ¿quieres confundirme?
- ¿A tí? no... a mí me gustan los retos
Torció y abandonó el camino principal para empezar a trepar por una escarpada trocha. Era sorprendente como aquellos pies diminutos podían avanzar con aquella velocidad, llenando las piedras de aquella extraña purpurina roja...
- Pero..¿Por qué vamos por aquí?
- Es un atajo
- ¿A dónde? ¡Cómo vas a coger atajos si no sabes dónde vas!
- ¿Y qué importa eso?- respondió extrañada- A mí me gustan los retos...
Pasó horas siguiéndola hasta caer agotada en el borde de un camino...y quedar dormida...Cuando despertó en su cama, su mundo parecía de cartón piedra...todos los colores parecían grises sin el brillo de aquellos zapatos.
 
 
Siguiendo la iniciativa de www.elcuentacuentos.com
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¿Y si durmieras?¿Y sí en sueños, soñaras?¿Y sí en ese sueño fueras al cielo y allí cogieras una extraña y hermosa flor? ¿Y sí al despertar tuvieras esa flor en la mano? ahh ¿entonces qué?

“Samuel Taylor Coleridge 

January 09

Matar formaba parte de la naturaleza de Laura

Matar formaba parte de la naturaleza de Laura. De hecho, decían que la misma muerte se escondía detrás del acero de sus ojos grises. Aunque también decían otras muchas cosas, cada cual en el pueblo  iba añadiendo mitos, rumores y disparates a aquella extraña criatura que su familia trataba de esconder en vano.

Nació un martes, como no podía haber sido de otra manera. Por alguna razón Dios había decidido castigar a esa familia y las gentes del pueblo, insistían, no iban a ser quien le discutiese.

Quizá, murmuraban las malas lenguas, fuese para castigar la soberbia de la madre, que habiendo sido desde chica la más guapa de todas las de su quinta, siempre andaba con demasiado garbo, y había coqueteado con muchos hombres antes de casarse y se había llenado muchas veces el pelo de flores sin venir a cuento, ni ser fiesta, ni boda, ni nada. Sí, habría sido un buen castigo llenar ese vientre tan orgulloso, tan blanco y tan bello de una niña deforme, de un animal que miraba, pues no sabía hacer más que mirar y arrastrarse, con aquellos escalofriantes ojos grises.

El matrimonio había decidido encerrar a la niña en el establo con el resto de las bestias, y allí hacía su vida, durmiendo en un colchón lleno de chinches y retozándose todo el día entre las pajas. El mundo de Laura estaba a oscuras y sólo se iluminaba cuando su padre iba a por algún bicho para que le ayudase en el campo, o cuando los niños del pueblo abrían la puerta tímidamente para ver su rostro y salir huyendo después.

A veces, algún pajarillo se colaba en el mundo de Laura y entonces ella lo perseguía y le hacía tanta gracia aquel elemento extraño, que siempre acababa por matarlo chafándolo o no dejándole escapar, o asfixiándolo al intentar que durmiera con ella.

Pero los niños son crueles y no saben de accidentes. Cuando algo así ocurría y algún niño había visto a la pequeña con el pájaro, iba toda la pandilla del pueblo y apedreaban la puerta del establo. Sin embargo, allí no acababa la locura, cuando contaban en casa lo que habían visto y hecho, los padres, lejos de reprobarles, hablaban con censura de Laura y pronunciaban con desprecio aquella terrible frase "Matar forma parte de su naturaleza".

Laura vivía aterrada aquellos momentos en los que llovían golpes contra sus paredes y su mundo se tambaleaba y los animales se asustaban y daban coces y gritaban y la acorralaban todavía más en su minúsculo rincón. Los niños permanecían allí hasta que la madre o el padre les echaban o simplemente se cansaban y se marchaban por voluntad propia.

Pero aquel día fue distinto. La tortura se prolongó durante horas y los niños parecían no hartarse nunca. Fue entonces cuando Laura comenzó a llorar, con un llanto tan agudo y penetrante como el aullido del más cruel de los animales. Y algo ocurrió, sin saber cómo, y él más pequeño de sus agresores cayó desplomado.

Quizá matar formase parte de la naturaleza de Laura o quizá, forma parte de todos los hombres, incluso de aquellos que la llamaban “animal” y que ahora se dirigían, con palos y piedras, al establo, a vengar la muerte del pequeño.

 

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November 27

Las palabras vuelan, lo escrito permanece

Las palabras vuelan, lo escrito permanece, sin complejos, ni arrepentimientos, ni concesiones. Palabras que en su momento tuvieron sentido, o que quizá no lo tuvieron nunca siguen ahí desafiando, burlándose, de quien asoma sus ojos y les reta al leerlas.
Los recuerdos nunca tienen colores vivos,  se acaban apagando bajo la mortecina capa del olvido que les cubre, se suavizan a fuerza de querernos engañar....pero no hay ninguna mano invisible que reescriba las cartas de él como la autocompasión hizo una vez con las palabras que ella guardaba en su cabeza. No había lo sientos al principio de las frases y sí muchos nunca, demasiados recuerdos desnudos para Isabel...
Aquel cajón guardaba algo más que cartas, algo más que papeles amarillos y arrugados, guardaba la tinta corrida por las lágrimas de entonces y las de ahora.
Ella sólo lo había abierto intentando buscar su perfume, hoy, después de tanto tiempo, había quedado con alguien que nada tenía que ver con él, después de tanto tiempo, Isabel había vuelto a sentirse viva.
Hizo lo que sabía que no debía hacer, pensando que cogería un taxi y así no tendría por qué salir tan temprano de casa...consiguió engañarse otra vez. Descorchó una botella, se sirvió una copa de vino y se sentó frente a aquel montón de recuerdos...la amargura que emanaban sus letras hacía que el vino le supiera a vinagre y las lágrimas le quemasen al resbalar por sus mejillas.
No, no hubo cita, tan sólo un patético intento de Isabel por hacer que aquello pareciese una cena para dos...Encendió una vela, llenó otra copa de vino, se arropó con la manta bajo la que ellos se habían querido tanto, y que ahora tenía insoportables manchas de soledad y siguió leyendo. Languidecía, mientras el rímel que resbalaba desde sus pestañas dibujaba la desesperación en su rostro.
Al final, cayó dormida, agotada, o quizá muerta, no, muerta no, ella hacía tiempo que no vivía...tal vez consumida, sí, como la vela que había encendido buscando algo de calor entre tanta crudeza....
 
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November 07

Me retiro por unos dias:(

CERRADO POR EXÁMENES
Nos vemos en 15 días...
 
 
 
 
 
-¿La ves ahora?
-¡Que no! que no hay manera oye, no sé qué me dices
-Sí hombre sí, sigue mi dedo
-¿pero dónde?
-Al lado del tobogán, y en los columpios y en aquel círculo de arena... ¿pero esque no la ves?
- Pff..pues no. A ver, dime de qué color es y a lo mejor así es más fácil..
- ¿color? Pues prácticamente todos, está el rojo de las costras de los primeros pasos, el azul de las lágrimas, el marrón de la tierra, el negro del miedo a la oscuridad...y todo el arcoiris de la risa
-¿Tantos? ¡Pero cómo se me puede estar escapando algo así! ¿cómo es? quiero decir ¿qué forma tiene?
-Pues...no sabría decirte, tiene forma de piruleta y de plastidecor y de flor de plastilina...
-No sé, mira déjalo.
 ....
- Qué triste, ¿no es cierto primo?
- ¿el qué Nito?
- Eso de estar tan ciego. Deben de ser los sesamenes
-examenes
- Pues eso. ¿a mi también me lo harán?
- ¿Hacerte qué Nito?
- Eso de taparme los ojos con preocupaciones hasta no dejarme ver la infancia....
October 08

Sensaciones....

Era de noche y sin embargo llovía, y el viento golpeaba la ventana intentando que Sofía escuchase su susurro...o quizá no fuese el viento, quizá ni siquiera estuviese lloviendo y tan sólo estuviese soñando...

No, aquello no era un sueño, aunque tuviese aquella sensación tan extraña  llenando, colmando, sus poros... alegría, nervios, histerismo, inquietud...¿Qué estaba haciendo? Om sí, estaba rezando, como cada noche, su oración de antes de irse a dormir... ¿Qué había sido aquello que la había desestabilizado tanto?

Normalmente aquello era todo menos excitante, repitiendo en susurros, más por costumbre que por fe, aquello que había aprendido de memoria desde pequeña...

¿Por qué aquella repentina sensación de vacío y de plenitud? ¿Por qué aquella paradoja indescriptible?

Quizá a base de tocar el timbre alguien había abierto la puerta....pero... ¿qué hacer ahora?...no, era más cómoda su antigua fe, o no-fe, pero ahora.... no, había que dejarse de tonterías....estaba demasiado ocupada para pensar en Dios

 

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October 02

Hacía frío aquella mañana

Hacía frío aquella mañana..o quizá fuesen tus endiablados ojos color acero los que me producían escalofríos...

 “Bienvenida” me dijo Mercedes...como si alguien pudiese ser “bienvenido” aquí...para empezar yo no vine aquí, me trajeron, se libraron de mí, nadie quería escuchar lo que tenía que decir la abuela.

 Yo no era una carga, no necesitaba sus cuidados y hacía tiempo que me había acostumbrado a vivir sin su cariño...a mi edad yo ya sólo aspiraba a vivir tranquila...tranquila.

 ¿Me estás escuchando?...No, tú nunca escuchas, te pasas el día ahí sentada, como muerta, como todo en este sitio.

 Perdona, me he pasado, no, tú no estás muerta, estás como todos nosotros, aparcados en este maldito lugar...eso es peor que estar muerto...a los muertos les dejan en paz.

 ¿Qué murmuras? Ya estás delirando otra vez...no, no soy tu hija, ¡infeliz!, ella sólo viene en Navidad, porque si no no puede ver los anuncios de familias comiendo turrón sin derramar alguna lagrimita...Ahora vivimos en el reino de la lagrimita, la gente nos ve, se echa la obligada lagrimita y tarda en olvidarse de nosotros lo que tarda en secársela, tres segundos, a lo sumo cuatro, en los más torpes.

 ¡Oh, déjalo ya! No me interrumpas, intentaba contarte algo...¡Ah, sí! Mi primer día aquí...bien, pues me enseñaron mi cuarto y el comedor y la sala de televisión....y yo seguía sintiendo tus ojos helados en mi nuca, vacíos, perdidos, como los de un maniquí. Supongo que esa es la mirada de los locos...pero yo no estoy loca...

 ¡Ah, vieja bruja! Nunca terminaré de contártelo si me interrumpes constantemente. Mis hijas sólo querían quedarse con mi piso, y ni siquiera en eso pudieron ponerse de acuerdo...todavía están discutiendo, acabando con lo poco que quedaba de nuestra familia, desmembrando mi hogar...

 Recuerdo que cuando venía Andrea (sí, a mí también me visitaban alguna vez) me decía que olía a rancio y a orín de gato, y me abría todas las ventanas y me dejaba congelada, temblando como una hoja de papel...y ahora ¡Mírala! Dejándose la piel por conseguir aquel “antro”, como  solía llamarlo....

 Seguro que, al final, se lo queda ella, siempre fue la más lista, no es que yo tuviese favoritos, Dios sabe que los quiero a todos igual, tanto como me desprecian todos por igual ahora; pero la verdad es que ella siempre fue la más espabilada....

 En cierta forma, me recuerda a mí...aunque yo nunca le habría hecho algo así a mi madre, no porque fuera mejor ni peor persona, es que eran otros tiempos...entonces no se aparcaba a los abuelos, no porque fueran mejores ni peores personas, es que eran otros tiempos...y los abuelos eran útiles, incluso había algunas familias que vivían de sus pensiones...

 ¡Bah, me distraes tanto que ya no sé ni qué te estaba diciendo!..¡Om, es cierto!, mi primer día aquí...Hacía frío aquella mañana...

 

September 25

¿Recuerdas cuando mirábamos las estrellas?

-¿Recuerdas cuando mirábamos las estrellas?
-¿Acaso ya no las miramos?
- Yo no me refiero a verlas, sino a mirarlas, a aquellas noches en las que pasábamos horas tumbados en el jardín...
- ...y robábamos galletas de la cocina, e incluso pedíamos a mamá que nos hiciese sopa cuando salíamos en invierno...recuerdo que siempre nos advertía que cuidásemos los tazones de loza, y una vez se te rompió el tuyo...
-¡Sí, es cierto! Saqué pegamento y lo arreglamos a la luz intermitente de la farola de en frente de casa, esa que siempre estaba rota y nadie se molestaba en reparar...y al día siguiente, al servir a papá, la sopa estaba tan caliente que derritió el pegamento, y ocurrió el inevitable desastre...
-¡Un mes sin poder salir al jardín después de que oscureciera!...supongo que el castigo no hubiese sido tan duro si no nos hubiésemos reído tanto...
- ¿Y aquella vez que Tobby quiso beberse tu sopa y acabó con el hocico escaldado?
-¿Y cuando intentamos dar de comer a los búhos?
- ¿Y los tres carretes que gastamos cuando nos apostamos con Mirella que el cielo cambiaba a lo largo del año?
-¿Y la noche que enterramos un espejo porque nos pareció que había atrapado la luz de la estrella polar?
-¿Y cuando inventábamos nuestras propias constelaciones?
-¡Sí! Y las leyendas para recordarlas...
-¡Y mil historias de navegantes perdidos en alta mar con la única ayuda de las estrellas para orientarse!
-¡Y los mapas de como estaba el cielo en el día y lugar en el que se encontraban!
 .............................
-Oye Luis
-¿Sí?
-¿Por qué dejamos de mirar las estrellas?
-No sé...supongo que crecimos
-Nunca debimos permitir al tiempo que nos robara algo así...
 
 
 
 
 
 
 Una historia siguiendo la iniciativa de cuentacuentos
 
 
 
 
 
September 18

Una vez más, huía de su pasado

Una vez más, huía de su pasado, una vez más, no soportaba las miradas de la gente en su nuca, sus cuhicheos a su espalda, una vez más, su instinto la impulsó a huir.
Sólo 16 años y tanto de lo que huir...la primera vez el pasado de su madre, un divorcio tan censurado en la pequeña comunidad de San Martín del Espino que la atmósfera se les hizo irrespirable a las dos, y ahora...ella.
No sabía muy bien como era el lugar al que iba ni cómo era la tía que la esperaba allí...había pasado días imaginándola, rebuscando entre recuerdos infantiles una imagen de ella a la que asirse, pero la mente no puede recuperar algo que jamás ha tenido...
Cogía con fuerza el billete de tren, aquel pase hacia su nueva vida, y una de las pocas cosas claras que vislumbraba de su destino.
 Miles de mariposas revoloteaban en su estómago o quizás fuese Marquitos buscando una buena postura entre todo el ajetreo y movimiento del tren.
Marquitos...al principio le había odiado, culpado de todo lo que le pasaba... pero cuando llegó  el momento de decidir no pudo evitar pensar " ¿Por qué lo quieres arrancar de ti? ¿Por qué arrancarle la vida? ¿Acaso fue el quien optó por dejarse cegar por el alcohol? ¿Acaso fue su manita la que tendría que haber cogido el preservativo de tu bolso?"
Y ahora...le parecía que de la oscuridad de su error había venido uno de los pocos atisbos de luz que quedaban en su vida...dentro de unos meses su madre se reuniría con ella, dentro de unos meses, ella podría acariciar la cabecita que ahora le molestaba hincándose en su cadera, dentro de unos meses...el vértigo de empezar de cero la invadía mientras seguía empezando frases con aquellas palabras...
Los últimos meses no habían sido fáciles como tampoco creía que lo fuesen a ser los próximos, la decisión había sido dura y sus consecuencias no iban a ser menos, sin embargo, aquel día, se deshizo por fin el nudo de su garganta, aquel día, mientras contemplaban las motas de polvo que bailaban en el rayo de sol que se colaba por la ventana, pudieron sus ojos verter las lágrimas que la habían estado ahogando, aquel día, pudo rozar con sus dedos la libertad.
 
 
Siguiendo la iniciativa de cuentacuentos
 
June 23

Ella era mi salvación

Ella era mi salvación, y sin embargo no me daba cuenta. La había tenido tantas veces entre las manos, en la punta de un lápiz mordisqueado o en el amarillento teclado de mi ordenador, que dejé de apreciarla como algo extraordinario.

Le dejé una carta, una hoja en blanco al lado de un montón de libros que estudiar, diciéndole que tenía que apartarla un poco...

Y después de dos semanas, cuando los grandes ojos de Luc se me clavaban con aquella pregunta, sentí el frío que llena el estómago de alguien al que le falta algo. Entonces fui consciente de que ella era mi salvación, de que sin ella hubiese seguido hundiéndome en el fango de mediocridad que es la rutina, sin ninguna mano a la que asirme.

Aquella era una tarde bochornosa de verano que marcaba el inicio de mi libertad. Cuando llegué a casa me encontré con Luc, esa pequeña desconocida que había conseguido turbarme tanto. Estaba sentada en la cama de mi habitación, mirándome con sus enormes ojos negros y balanceando sus pequeñas piernas.

El aire que entraba por la ventana movía sus coletas y dominaba las pompas que ella insistía en hacer con un chicle rosa chillón.

-         ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?

-         He venido a preguntar, si pierdo el tiempo respondiendo llegaré tarde

Me sorprendió una respuesta tan airada en una chica de su edad y con extrañeza le dije:

-         ¿Y qué es lo que quieres?

-         Escribir

-         No veo qué haces aquí entonces

-         Es sólo... yo sé que tú sueles hacerlo,y yo ni tan siquiera sé qué es exactamente

-         ¿Yo? ¿Escribir? Si bueno, para mí...la poesía, la literatura es...una risa, o quizá una lágrima, que rompe el hielo del tiempo.

-          Esque no me sale, intento escribir y yo...no sé qué contar de princesas entre brocados y tules, ni de mariposas azules en el alféizar de una dama...

-         Pero... ¿quién te dijo que sólo eso es poesía, que eso es la única forma de literatura?

-         Yo...no sé, yo sólo..

-         Mira... ¿tu nombre?

-         Luc

-         Mira Luc, es algo complicado, la literatura, la poesía, para cada cual es algo distinto, y no todos pueden escribir sobre pájaros y dulces

-         Para eso he venido ¿qué es ella para ti?

-         Para mí...para mí es una historia encerrada en una escena.... una prostituta fumando en un bar, una mujer que llora mientras tiende la ropa o alguien que regala en el metro una flor a una desconocida.

-         Pero eso...son segundos, minutos, de vidas

-         ¿Y no es mejor crear vidas que cuentos?

-         No vine aquí a responder ¿recuerdas?

Aquel aire, que no sabía si interpretar como prepotencia, iba a terminar por cansarme

-         Bien Luc, ¿satisfecha con lo que contesté? ¿Te queda algo más por preguntarme?

-         Y si es todo eso para ti ¿Por qué la has abandonado? ¿Por qué nos has dejado con nuestras vidas congeladas, esperando a que cojas el lápiz para retomarlas donde hiciste el último borrón?

 

Tardé en reaccionar, en entender el verdadero motivo de aquella visita... la magia de escribir abandonada, supongo que aquel abandono, aquella nada que devoraba el mundo que había creado también me estaba devorando a mí y era la responsable de aquella sensación de tedio y desamparo que había teñido de gris aquellos días. Los cuentos habían faltado y los echaba de menos...todas aquella vidas jugaban un papel crucial en la mía, y una pequeña pecosa, de cuya existencia jamás podré estar segura me lo había recordado antes de salir por la ventana.....

 

 y perderse entre las nubes...

 

 

Una historia siguiendo la iniciativa de cuentacuentos

June 02

La luz luchaba por hacerse un hueco entre la humareda de aquel tugurio

La luz luchaba por hacerse un hueco entre la humareda de aquel tugurio, mientras las ilusiones y los retales de sueños rotos se consumían en el cigarro de Penélope.

Más chicas, una vez también fue como ellas.  Confusas y aturdidas, alguna mareada por el largo viaje en autobús, no entendían muy bien qué hacían allí.

Penélope había visto aquello demasiadas veces, Paulo las llevaría a una habitación y les diría que habían contraído una deuda con él...una deuda que ella llevaba ya seis años pagando.  

Llorarían, llorarían como lloró ella cuando todavía tenía lágrimas que llorar. Ahora ya no tenía lágrimas, como tampoco tenía todas esas cosas que tienen las personas, porque ella ya no era un ser humano. Ya no era Karina sino Penélope; no tenía palabras, sino boca; no tenía cara, sino cuerpo...no tenía dignidad, sino servicialidad...

Cuando puso sus pies por primera vez en el club no había hecho nunca el amor, y ahora todavía podría decir lo mismo...los hombres pagaban por sentir que la poseían, por poder humillarla, golpearla, tenerla, follarla, maltratarla... pero no, ninguno rozó su alma, ninguno murmuró un te quiero que resonase en su estómago...; no, ninguno hizo nada de aquello que su madre le había contado...

Se sentía sucia, lavaba compulsivamente su ropa hasta que descubría que la que hedía era ella, y entonces se frotaba tan fuerte que se hacía arañazos en la piel...

Ellas pasarían por una etapa de rebeldía ante lo que les pasaba, preguntarían a los clientes por su precio e irían sumando, después reivindicarían ante Paulo...para acabar como ella, trabajando para pagar una deuda que sabía que no iba a saldar, harta de ver sus esperanzas estrelladas contra un muro de palizas y vejaciones.

España, la tierra prometida...Penélope se sorprendió escuchando su propia carcajada, que salía a duras penas por su garganta, quemando sus paredes machacadas por el tabaco y el alcohol... Si su madre la viese...si viese en lo que su “niña” se había convertido...

Su madre...cuánto la extrañaba ahora, a ella y a todo lo que ella significaba, su país, su vida allá por cuando ella todavía tenía una...

Alguna vez oía a señoras que le recordaban a ella, cuando repiqueteaban sus tacones en la ventana más alta del sótano en el que vivía Penélope junto a otras que habían corrido su misma suerte. Les oía decir que las mujeres del este corrompían a su sociedad, venían a prostituirse y a vivir de destrozar matrimonios...

Algunas chicas asomaban la cabeza e intentaban hacerse oír, tratando, a través de gritar a esas señoras, de convencerse a sí mismas de que eran tan personas como cualquiera y tan dignas como ellas, pero la vida les había tratado mucho peor...

Penélope ya no luchaba, ahora a sólo acumulaba amargura en su hígado, que cada vez se quejaba más de aquellos viajes en una botella de alcohol barato para huir de la realidad...

Agitó un poco los hielos de la bebida a la que le había invitado su último cliente y  la apuró, intentando no fijarse en las caras de las nuevas...

Notó cómo le apretaban fuertemente el brazo, para después estrellarla contra la pared...

-          Ella os enseñará cómo funciona todo esto...- se acercó, susurrando y con ello dirigiendo a la cara de Penélope su aliento pestilente – Te vuelvo a pillar borracha y te mato ¿Te has enterado?

Pero él ya le había quitado la vida una vez, no lo haría dos veces...le estrelló la copa en la cabeza y con su cortante filo, se destrozó las muñecas...

Karina, después de muchos años, sonrió...no había sido dueña de nada, ni tan siquiera de su vida, pero ni Paulo había conseguido impedir que fuera dueña de su muerte...

 

 

Una historia siguiendo la iniciativa de cuentacuentos

 

May 22

A kiko

Voy a contarte un secreto

voy a susurrarte al oído

deja que mi aliento rescate

de tu mente los versos perdidos

 

Encerrados en una caja

de silencios tendidos

al sol para secar las lágrimas

que empapan sentimientos no amanecidos

 

Que la luna mece en sus cuernos

velando sus brillos dormidos

que la luna mece en sus cuernos

con nanas de ritmos prohibidos

 

Desde cuentacuentos, a Kiko, y a todos los poetas, cuentistas y novelistas que tienen goteras en su refugio de fantasía.

 

May 15

Ella se perdió entre la multitud como se pierde una lágrima entre la lluvia

Ella se perdió entre la multitud como se pierde una lágrima entre la lluvia. Pero, al igual que esa, se diferenciaba del resto por los sentimientos que irradiaba: ira, tristeza, rabia...
Se marchó con sus amigas sin apenas mirarme, como llevaba ocurriendo desde hacía ya una semana.
No quería marcharse. Egoísta. No entendía que para mí volver a Dámena era encontrar las sonrisas que dejé enredadas entre los árboles de la estación, una fría mañana de enero del 80; en la que dejé atrás todo aquello para volver como lo haría un turista.
Mudarnos aquí no fue algo voluntario, simplemente las circunstancias forzaron la despedida. Pero su padre y yo llevábamos mucho tiempo esperando algo así, la oportunidad de volver.
Ella insite en que para ella irse ahora es lo que fue para nosotros irnos entocnes...pero ellla tiene amigos y familia allí...y aún así dice que es lo mismo...que su vida está aquí.
Y me duele al oírlo, me duele ver que no lo hemos conseguido, inculcarle que Dámena es su sitio...y no sólo un destino de fin de semana.
Sigo caminando y la veo, sentada en un banco, llorando, en brazos de Blanca. Me preguntaba el día anterior quién sería su Blanca en Dámena, quién de todas amigas que yo le suponía podría ocupar su lugar... yo sólo acerté a contestar " Es complicado"
Y sus malditos rencores se arraigaban en su iris verde,que habia perdido aquel guiño alegre, aquel recuerdo a hierba, para dejar paso a un verde cetrino y apagado que me penetraba y llenaba de dudas.
Apreté el paso para encontrarme de lleno con la valla desconchada de su instituto, que pronto colgaría las listas del año que viene.
Salí casi corriendo de allí, perseguida pos sus recuerdos, hasta acabar andando por calles que conducían a los míos. Mi oficina, el bar en el que siempre nos reíamos de la rubia de turno que el jefe había traído bajo el brazo, el hospital donde nacieron Alicia y Alba...me empecé a agobiar y huí a casa a llorar en brazos de Juan mientras me preguntaba qué pasaba....
- Te hacía contenta...vamos a volver...
- Ya no sé..ya no sé si vuelvo o lo que hago es marcharme...
Alba apareció desde la cocina, en la que había colgado un nuevo dibujo, un coche con cuatro ocupantes, todos llorndo y sacando pañuelos blancos por la ventanilla del coche para despedirse de su hogar...
- Albita amor..
- Mamá yo no quiero irme
Un niña de cuatro años parecía más firme que yo en su decisión y empezaba a hacerme dudar, a hacer resbalar gotas de sudor frío por mi espalda... ero no podía hacerle esto a Juan él estaba atan ilusionado con vovler...
Ya era la noche de antes de nuestra marcha...
- Pst Pauli..¿duermes?
-No desde hace dos noches
- Es sólo..yo ya no quiero irme...
- En realidad yo..yo ya tampoco.
 
 Una historia siguiendo la iniciativa de cuentacuentos
April 25

Recuerdo tu sonrisa de niña esculpiendo la mía

Recuerdo tu sonrisa de niña esculpiendo la mía, tus dedos de cristal acariciando tímidamente los míos después de tu primer llanto.Y tus risas y tus juegos y tus mimos; y tus besos y tus berrinches y tus rabietas.
Y ahora...todo es aire, recuerdo. Ahora sólo recibo tu infinita indiferencia, tu insinuado desprecio, tu distante distancia.
Y no lo entiendo, y quizás por eso me duele todavía más cuando me dices " La próxima vez que me despidas delante de mis amigas ahórrate el achuchón" o, cuando entre lágrimas, me gritas hostil " Es sólo que tú no puedes entenderlo, no lo intentes" sin darme opción a consolarte o llorar contigo.
Y sólo encuentro tus besos vacíos cuando mendigas una hora más para estar lejos, para dejarme en mi habitación de paredes amarillo amargura, retorciéndome los dedos y pensando qué ha cambiado tanto en este último año, qué me ha robado tu respiración dormida rozando mi mejilla, de aquellas noches en las que nos quedábamos dormidas juntas en el sofá, qué me ha robado tus risas de aquellas tardes de domingo en las que salíamos a correr y acabábamos en una cafetería a 500 m de casa.
¿Por qué? ¿Por qué ahora mi única forma de enterarme de lo que ocurre en tu vida es vaciar tu bolso? ¿Acaso soy tan vieja? ¿ Forman mis arrugas y tu acné fronteras infranqueables entre las dos?
Sólo te pido que no te molestes si te espero despierta, y sin decirte nada, salgo de mi habitación cuando ya te has metido en la cama para velar tu sueño, para estar contigo en ese momento del día en el que te da igual cederme un poco de tu tacto, de tu compañía, de tus mejillas...
 
------------------------------>Primer domingo de mayo: Día de la Madre <------------------------------
 
 
 ternura_en_la_habana
 
 
 
Siguiendo la inicitaiva de cuentacuentos
 
April 18

La noche se nos hacía más y más lúcida

La noche se nos hacía más y más lúcida, y los rayos naranjas del amanercer se clavaban como puñales en su oscuro manto.
Parecía que con la luz desaparecía la magia, los besos ebrios del día anterior eran ya sólo un recuerdo vago y desdibujado en una cabeza dolorida por la resaca.
M ipríncipe azul, un chaval ojeroso  que, tan confundido como yo, se preguntaba qué hacía en la cama de una extraña con olor a alcohol.
Llevaba en su piel tatuadas mis caricias y una línea de besos unía la constelación de lunares de mi pecho... y aún así desconocidos.
Asustado, pretendiendo huir, me dijo entre balbuceos un " te llamaré"..a ese teléfono que nunca le di.
¿Te conozco de algo? me ha dicho esta mañana en el banco de la Iglesia...no hacía ni una semana de aquella despedida de soltera.. y he visto mi secreto, mii "cana al aire" entre los bancos de la familia del novio...
He recogido la larga cola de mi vestido y he echado a correr, hasta esta pensión a unos kilómetros del bar al que nunca debí ir...laman a la puerta
Sus labios buscando los míos, un perdón susurrado con la voz entrecortada del arrepentimiento...
 
-Cómo pude olvidarme de ti
 
***
 
Nervios, una maraña de nervios. Aquel maldito frac me tiraba y notaba como miles de gotas de sudor frío recorrían mi espalda.
Pero pronto, entró ella, y con ella vino la quietud, la calma, el silencio en el que se oía tan sólo su cola acariciando la alfombra. Estaba guapísima, mi ángel.
La quería con locura, habíamos pasado noches juntas, enteras, sin que nada pasara entre nosotros, esperando al maravilloso momento en que todo quedase consagrado en el altar. No era sólo religión, era que yo quería para ella un momento mágico, más mágico, más dedicado a ella, que ninguna otra noche.
Cuando compartíamos cama, yo velaba su sueño, su respiración tranquila calmaba mi miedo a perder la que había sido mi sonrisa durante años.
Metía su rebelde mechón detrás de la oreja, besaba sus pestañas, olía sus manos blancas, casi transparentes, llenas de caricias latentes.
Y la veia más radiante que nunca, más atractiva que siempre, caminando del brazo de su padre hacia mí.
Y entonces todo se detuvo un instante, habló algo con mi primo Toni, caminó duditativa un par de pasos y echó a correr. Todo se volvió negro cuando  la peor de mis pesadillas golpeó las puertas de la realidad.
No entendía nada, sólo sentía como mis rodillas no podían con el peso de las lágrimas que anegaban mi alma.
 
***
Entre alcohol y risas conocí a la mujer con la que había estado soñando esas dos últimas semanas, martirizándome por haber escapado de su casa, por haberla condenado al olvido, por mi miedo a que fuese ella quien me dijese ¿quién eres y qué haces aquí?
Cuando la vi amanecer por la puerta de la Iglesia, compitiendo con su mirada con las vidrieras, apenas pude creerlo.
Ella, mi hada, la novia de mi primo, y yo un maldito gusano...cuando posó su mirada en mí pronuncié un tímido ¿Te conozco de algo?..escupido entre el sentmiento de culpabilidad...
Si tan sólo se lo hubiese hecho a otro, a alguien que no hubese estado a mi lado cuando mi madre se enfermó, a alguien que no la hubiese estado cuidando hasta que yo asumí que no podía recordarme...
Si tan sólo pudiese cambiar a la mariposa de aquel traje blanco por una de las tantas damas de honor que reían histéricas al fondo del pasillo...
Cuando echó a correr me sorprendí sorriendo. Me sentía la persona más desgraciada y afortunada del contradictorio y paradójico caos que estaba siendo aquella boda que nació muerta.
Reuní suficiente valor, la seguí en el coche, me abrió la puerta, la besé...
La dejé con cuidado en la cama, parecía una frágil muñeca de porcelana, y quería tener la delicadeza que nunca sabría si tuve la primera vez...
 
 
April 11

Entonces lo comprendí todo

Entonces lo comprendí todo y un terrible sentimiento de soledad se filtró por mis poros. Fue al ver la sonrisa de la pequeña Blanca, mi sobrina, cuando la cogí en brazos.
Otra de las hijas de mi hermana Rosario, pero yo no necesitaba, o por lo menos me había engañado a mí misma para convencerme de ello, una familia, un hogar, unas raíces.
Yo era Émilie Álvard, y mi fama, mi lujo y mi éxito me servían para llenar los huecos que en mi vida pudiese crear la carencia de las ataduras de las que disfrutaba Charo.
Pero si eso era así, ¿Por qué todo aquello no bastaba para llenar el hueco, el agujero que se abría en mi alma cuando mis brazos me pedían una pequeña como Blanca a la que acunar?
- Ahi Emi paice que la has gustau y
- Si es que tu hermana siempre ha tenido mucha mano con los críos, cuando ibas tú en pañales siempre te sobeteaba y te mareaba dun lao pa otro. Claro, que entonces se llamaba Emilia Álvarez y tenía tiempo para su familia
Mi madre siempre me recriminaba con dureza ese rechazo de mis raíces que acompañó el inicio de mi carrera, pero la cruel sinceridad de mi manager me advertía que alguien que no sabía comer sopa sin sorber no era la mejor acompañante para una cena de gala.
Larissa era la persona que, a pesar de alejarme de mi familia o precisamente por eso, había dado un impulso a mi vida y había sido la mano a la que me pude agarrar para salir del charco de mediocridad en el que me ahogaba.
Ella me enseñó a quitarme el hedor a ordinaria y adoptar formas y gracia de bailarina de clase alta.
Siempre había defendido mi postura, pero los ojos color acero de mi madre penetraban en mi conciencia y enmarañaban, anudaban y cortaban los hilos de las historias que me había y habían contado para justificar lo que hice.
- Ahi mama déjalo ya que pa una vez que se deshíe a venir a un bautizo no vamos a espantarla pa que no vuelva
- Lo siento, pero es que esho de meno a Emilia, a la chiquilla que ná más que chapurreaba el inglés que le enseñó La Ferni en la academia y que no tenía cicatrices de arrepentimiento en las venas.
Así que las había visto, las huellas...las marcas que dejó la heroína cuando necesité algo que me engañase y me dijese que mi mundo no se desmoronaba..pero aquello pasó hace tiempo..Larissa me sacó de todo...ahora todo volvía a estar bien.¿bien? entonces ¿Por qué tenía que reprimir la lágrima furtiva que luchaba por un poquito de tranquilidad?
-Perdón
-¿Qu'has dicho?
-Que me perdones mamá, que sé que no lo vas a hacer porque lo que hice es algo que las madres no perdonan a las hijas, pero que necesito decirte que lo siento, y que he desayunado, comido y cenado remordimientos todos estos años.
Qué extraño, tanta calefacción y había sentido frío. Ningún baño caliente, ninguna agua termal,lo había conseguido. Nunca había vuelto a sentir aquello y ahora, veinte años después, volvió aquella sensación, el calor de sus abrazos.
March 27

Solo me estaba pidiendo una respuesta, y eso era lo que me aterraba

Solo me estaba pidiendo una respuesta, y eso era lo que me aterraba. Antes de ir a buscarla, lo habíamos pensado, incluso a veces habíamos ensayado, Andrés hacía de ella, y yo memorizaba alguna explicación. Pero nada de esto evitó que aquella pregunta golpeara en mi estómago e hiciese eco en la habitación:
-¿Por qué no me querían mis padres?
Después de todo, ya tenía cinco años, y al decirle que íbamos a buscar a una hermanita, era lógico que se empezase a plantear cosas. Pero..¿Qué decir?..¿Mira, el gobierno de tu país natal tiene una política que conduce al asesinato de miles de niñas antes y después de nacer?...¿Tus padres te abandonaron, probablemente en un vertedero, porque no eras un chico que pudiera traer "honor" a la familia?...Cómo explicarle que su padre y yo vivíamos para verla jugar y reír, caer y llorar...
-Tus padres, Alba, somos nosotros y te queremos muchísimo.
-Pero a mí me dijo Isaura que su mamá dice que si yo soy china no podéis ser mis padres, que eso es imposible, y que no soy vuestra hija porque no hay nada más tuyo que lo que sale de ti. ¿qué quiere decir que sale?
¡Cómo odiaba a Isaura madre y a Isaura hija, alguien que había puesto a su hija Isaura pretendía darme clases sobre cómo querer a la mía...
No entendía el placer de la gente por malmeter, aunque sea a costa de los sentimientos de una niña...
- Vamos a ver Alba, ya hemos hablado, qué pasa cuando unos papás se quieren mucho y quieren tener un hijo, y como el niño crece dentro de la tripita de la mamá...
-Pero dice que yo no crecí dentro de ti. Yo crecí en otra señora que no me quería.
Alba estaba llorando y sus lágrimas desgarraban mi alma...
-Albita-le dijo Andrés sentándola en sus rodillas- ¿sabes? la mamá de Isaura, sólo tuvo que querer a su papá, e ir al hospital. Nosotros, nos quisimos, y en vez de recorrer los pocos kilómetros que hay de aquí al hospital, te fuimos a buscar al culo del mundo. ¡Claro que te quieren tus padres, no ves todo lo que hicieron para tenerte a su lado!
Alba sonrió y respiramos aliviados...
-¡Mamá! ¡Papá ha dicho culo! jajaja
Volver a oír su risa, volver a jugar a las cosquillas en el sofá, despejar las malditas dudas que habían surgido en su cabeza, todo fue un juego...un juego que casi nos hace perder el avión.
-¡Andrés los pasaportes!
-¡¿Llevas los billetes!?
Nos montamos atropelladamente en un taxi y repasamos con Alba lo que debía hacer si se perdía en el aeropuerto.
Ya han pasado unos días de aquello y ahora, por fin, nos han puesto a su hermana en los brazos. Alba lleva una hora acariciándole el pelo, y entendiendo que el cariño no sabe de genes...
 
 
 
 
hijos_deseados
 
 
March 11

Cottolengo

Ven, dame la mano, camina, vuela
que yo sé que este pasillo es sólo una tapadera
que yo sé que es en realidad una estrecha acera
que tiene por baldosas fantasías y cuentos de abuela
 
Sí, paseemos cerca de las ventanas
deja que tus sueños traspasen la cortina
que jueguen con su blanca tela fina
y rocen a las niñas que peinan canas
 
Yo seré tus ojos, sé tu mi sonrisa
juguemos a mil juegos, estemos de rodillas
riéte como me gusta, que te hago cosquillas
te espero aquí, cuando regreses de misa
 
 
Quizá para entender esto hay que saber qué es cottolengo, desgraciadamente pocos lo conocen y otros prefieren no conocerlo. Es una residencia para enfermas mentales, que llevan ángeles disfrazados de monjas y voluntarias. Voy allí algunos sábados por las mañanas y regreso con un poco más de fe en la especie humana.
Esta poesía está inspirada y dedicada a Cristina, Carmen, Lidia, Lali, Carmen, Sole, Capón, Puri, Eva, Anabel, Begoña, Teresa, Isabel, Paloma y muchas  más, y a todos los ángeles que las cuidan en su día a día
 
 
 
 
March 01

Era el miedo el que gobernaba mis palabras

Era el miedo el que gobernaba mis palabras y les impedía atravesar el umbral de mi labio, que todavía sangraba. No sabía si era mejor gritar para pedir ayuda o si eso sólo conseguía enfurecerlo más.

Estaba sentada en la ventana, viendo caer la nieve y recordando la última pelea ¿pelea? No, lo nuestro no eran peleas, en una pelea hay dos que golpean...La nieve...sonreía con mi labio abierto, al darme cuenta de lo parecida que era a nuestra relación...al principio blanca y pura, con copos de ilusión...pero con el tiempo sólo restos de suciedad y decepción.

Se acercó por detrás y me acarició el pelo.

-Lo siento cariño. Es sólo...ya sabes, paso una mala temporada en el trabajo. Yo...te quiero.

No respondí, no me giré, no le escuché. No subí al dormitorio, me quedé dormida en la silla, envuelta en una manta, observando la canción melancólica de la nieve.Al día siguiente me desperté dolorida por los golpes y la mala postura nocturna, y me preparé para ir a la oficina. Manga larga, cuello alto, maquillaje... ¿A quién pretendía engañar? Todos los días me pintaba una sonrisa en la cara y mantenía conversaciones banales con mis compañeras, no quería que supieran que no era feliz. No, yo no era de esas a las que todo el mundo pisa, pero en días como aquel la amargura de las lágrimas no derramadas llenaba mi boca...

-Alba ¿Estás bien? Tienes una herida la mar de fea en el labio.

El eco del parking me confundía y no sabía de dónde venía la voz.

-¡Eh! ¡Aquí mujer!

Sam...aquel chico era un cielo, cuando me invitó a salir me ruboricé y le enseñé mi alianza...hacía tiempo que me sentía sólo basura, y aquello me devolvió aquella media sonrisa que ahora traía cada vez que hablaba con él....

-Yo...me caí en el autobús

-Alba ...he hablado con Sofía

-Eh..¿qué? mm ¿cuando? ¿de qué?

-Pues...antes de que te cayeras en la bañera y justo después de que tropezaras por las escaleras...

Yo...- mi hermana, en aquel momento la maldije a pesar de saber que es una de estas personas que tienen un ángel en el hombro derecho y dos en el izquierdo... Ahora sólo esperaba que él me dijese aquello que me cansé de oír, déjale...cómo si fuera fácil...

Pero no, aquello no ocurrió, sólo se dio la vuelta y se fue. Pensé que no quería problemas, Paco era un Don Nadie, pero su alcoholismo, su ira y su violencia no sólo me asustaban a mí...

Por la mañana no vi a Sam, creí que me evitaba y me  faltaba el aire, él era uno de los pocos que ponía algo de luz en mi vida ..a la hora de comer salí a echar un cigarro fuera, tenía un nudo en el estómago y no quería desperdiciar el tiempo...

Entonces le vi, en su coche con...con mi hija.

-¡Alba!-bajó corriendo del coche- huyamos..tú y yo...por favor...yo he estado de despachos toda la mañana y hay un traslado a Jáliga que nadie quiere coger...

No creía lo que me ocurría...casi arrastrada por él me metí en su coche...estuvimos todo el camino hablando, parecía que era él quien estaba más entusiasmado, hablaba de las guarderías de Jáliga, del nuevo trabajo, de lo cerca que estaba del pueblo de mi madre...

-Sam...¿Por qué haces esto? ¿Por qué cambias tu vida por una niña de cuatro meses y una mujer felpudo?

-Porque lo que para tí es un felpudo para mí es un ángel y su hija sólo una pequeña joya que no tiene por qué crecer entre violencia y alcohol...

-Te quiero

Y así, pequeña,llegaron a Jáliga y vivieron muy felices...

-Mamá otra vez, cuéntamelo otra vez

-¿No prefieres otro cuento?

-No, yo quiero el de la princesa que escapa del borracho...

-Jajaja..Alba esta vez me toca a mí contarlo...

-Es que ese es mi favorito papá

-El nuestro también- le dijo Sam guiñando un ojo- es el más bonito cuento de hadas que nunca ha sido escrito...

 

 

  

 

Una historia siguiendo la iniciativa de cuentacuentos

February 20

Está usted despedido

Está usted despedido-dije, saboreando cada sílaba, dejando que cada letra acariciara la comisura de mis labios. Me encantaba aquello.

Antes de mí había un pardillo que dejó el puesto precisamente porque se le exigía echar a la gente a la calle. Pero yo no soy así. Yo soy, como dirían imbéciles como él, un cabronazo.Mis subalternos son hormigas, sólo eso, y yo estoy aquí para pisarlas y quemarlas con mi gran lupa. C'est la vie.

-Pero, pero yo...-balbuceaba aquel incompetente.

¡Por dios! Aquel inútil era incapaz de dejar de escupirme ni siquiera cuando sollozaba. Le eché una rápida mirada al helado que la Cati me había traído, pensando en el buen servicio que me podía hacer la sombrillita decorativa. Pensé en empuñarla, pero gracias al cielo desistió en su absurda tarea de tratar de ablandarme.

-Don Diego...usted sabe lo que yo he hecho por esta empresa...

Pues parece que no, que no pensaba callarse...¿Don Diego? Quizá a él su madre le hubiese dado un nombre mediocre y vulgar, acorde con su personalidad; pero la mía me tenía en más alta estima y me puso uno sonoro e imponente.."Diego Eulogio" y no me gusta que me jodan el nombre.

Respecto a lo que sabía...sabí a lo que había hecho perfectamente...sacarse los mocos, decirle piropos a la Cati que ruborizarían al más sudoroso obrero de la construcción y jugar al buscaminas.

Se fue y tomé un par de cucharadas

-¡Cati!¡El helado se ha derretido un poco anda nena vente y me vas a buscar otro!

Sonó un suspiro de resignación al otro lado del itnerfono y a los pocos segundos se asomaron las kilométricas piernas de la Cati por mi puerta.

-Don diego ejjje..

-Don Diego Eulogio

-Ehh sí perdone, Don Diego Eulalio

-Eulogio

-Que sí, que er caso, que mi trabajo aquí no é ese..

Mmm sus pompas de chicle, su forma de hablar, sus pendientes de oro..toda ella era una superosea de barrio, una diva de bloque..pero una diosa al fin y al cabo

-Tu trabajo aquí es el que yo decida- le dí una palamadita en aquel culo tan prieto que tenía. uhm..cómo le molestaba que hiciera eso, que morritos ponía, sólo un incentivo más para volver a hacerlo

Se dió la vuelta y una ola de perfume barato pentró mi pituitaria, mientras salía con aires serviciales por la puerta y volvía con un helado.

-¿Qué haces? ¡Hamburguesa! ¿Para qué voy a querer otro helado? ¿No ves que tengo uno aquí por probar?

 -Pero..udté lo que m'ha pedío..

-Traéme lo que quiero y no lo que pido coño

Pff..había sido un día  cansado, volví a casa para encontrarme con mi mujer huevo-kínder...qué gorda se había puesto en ocho meses rediós..

-Diego Eulogio cari ¿qué tal el día?

-Cojonudo

-Cariño últimamente no dices más que eso

-Claro Nati, porque me tiro a la Cati y me parece una falta de tacto contarte los detalles- sí, soy un capullo, pero por lo menos así se callaba. Pero una de cal y otra de arena, se marchó a llorar al cuarto.  No es que me importen sus lágrimas esque si llora no guisa y la cena se hace esperar.

Aquella noche dormí a pierna suelta (¿esperaban que me atormentasen los remordimientos o qué?) y cuando levanté ya tenía el café preparado para un buen desayuno en la cama.

-Ahm qué gozada, ves aunque no me guste tirarme a boas constrictor, para este tipo de placeres si que me sirves Nat- no pude decir la i. Esa zorra le había puesto algo al café que me cerraba la tráquea...me faltaba el aire coño...

Después de aquello me arropó con las sábanas y se marchó. Aquí espero rememorando cómo he llegado hasta aquí, una situación del todo inmerecida..

Oigo ruido, debe de ser la Cati, un respiro, sacará uno de esos móviles tuneados con conejitos ridículos colgando y pegátinas de bolsa de pipas y llamará al 112

¿Qué?¿Qué hace con esa cuerda? la muy puta cree que que duermo y me está ahorcando...Se va..se lleva la cuerda y se va..ya no tepuedes fiar ni de los bollicaos manda huevos...

 La Cati ha dejado la puerta abierta y una hora después se presenta en casa el inútil al que despedí ayer.. ¿Qué busca en la cocina? ¡El cabrón me ha apuñalado con el jamonero! Eso escúpeme, deja tu ADN y pónselo fácil a la poli...

Por fin la portera llama a la poli y..¡Mierda! Es Méndez, su hija fue la antecesora de la Cati y todavía peleo con ella por una denuncia basada en paranoias y respaldada por rumores de sus amigas, por acoso sexual...

-No se preocupe Doña Endrina, esto es un suicidio de libro...

El mundo es un pringoso pañuelo lleno de mocos asqueados de mí..el forense es el hombre al que dejé en silla de ruedas en un atropello y fuga y todavía conseguí sacarle 1000 € por injurias...todavía me río al recordar aquello pero sé que ahora representa una dificultad...

-Sí, un suicidio clarísimo...

El día de mi funeral y sólo una corona de flores con un mensaje "Que lleve tanta paz como descanso deja..."

Sí  Don Juan Eufrasio ..ya le llevo su helado ya...¡Muajajajajaja!

 

Una historia siguiendo la iniciativa de cuentacuentos

 

February 14

Esta mañana, después de tanto tiempo, he vuelto a ver mi nombre escrito en el periódico

Esta mañana, después de tanto tiempo, he vuelto a ver mi nombre escrito en el periódico.  Esta mañana, después de tanto tiempo, mis lágrimas han vuelto a bailar sobre sus letras al ritmo de barbie superstar.

No, la historia de mi fama no incluye un suceso trágico que trajese el rechazo de la sociedad. No, a mí no me devoraron las convenciones sociales, la censura o la hipocresía. A mí me devoró la nada, la dolorosa y agobiante nada. No hubo una fecha concreta, sólo una desaparición gradual.

La niña rubita y adorable que tan bien bailaba y con tanta gracia se movía en los anuncios y se desenvolvía en las películas, creció. Su inocentona sonrisa infantil se convirtió en un intento de gesto seductor que pronto aburrió a los fotógrafos.

Rondaba los once años cuando di un tremendo bajón, no más anuncios ni películas de sobremesa, no más series de televisión sobre pequeñas traviesas, no más musicales.

El olvido fue filtrándose en mi vida, lo fue envolviendo todo hasta que en seis meses ya no tenía ninguna oferta que poder rechazar o aceptar.

Al cumplir los catorce, mi representante me llamó (para intentar que no tocase fondo mi madre le había seguido pagando) una de mis fotos más recientes había despertado el interés de una de aquellas revistas para adolescentes hormonadas. Mi depresión había reducido mi cuerpo a su mínima expresión y aquel vestido de gasa blanca sobre mi cuerpo de alambre les parecía la imagen ideal para la portada del mes de abril.

Y una tienda para el mismo público pensó que era la mejor maniquí para su anuncio y aquel complemento dietético pensó que era un buen reclamo y aquella serie de televisión sobre las complicadas relaciones amorosas de adolescentes vacías pensó que era la mejor “tami” que se había presentado al casting y... y de pronto todo volvió a empezar. Mi teléfono volvía a sonar, mis vecinas volvían a decirme que había estado “ideal” la otra noche, volvía a oír risitas histéricas en los autobuses en los que montaba.

Y entendí que la felicidad había venido por aquel nudo de mi estómago, y ahora lo estaba deshaciendo, pero mi representante me vigilaba, los fotógrafos se enfadaban preguntándome si era incapaz de permanecer en ayunas por lo menos dos días antes de que me hicieran el “album”...

Lo entendí, la comida era el enemigo del éxito. Ellos dejaban que un falso halo de luz brillara a mi alrededor mientras la anorexia me apagaba por dentro...y luego se deshicieron de mí. Mis cambios de ánimo, mis depresiones, mis impulsos...se buscaron a otra a quien explotar...

Y mi teléfono no volvió a sonar, y mis vecinas ya sólo me señalaban para cuchichear entre ellas, y en los autobuses ya sólo oía aquello de ¿esa chica de ahí no es aquella, sí como se llamaba...aquella que apareció en “Corazón adolescente”, una de estas medio modelo medio estrella de culebrón?

Si salí de aquel agujero fue gracias a los que nunca me abandonaron, aquellos de los que la fama y la anorexia me intentó alejar pero no, ellos siguieron allí, en la sombra, apoyándome...

Y ahora, mi nombre ha vuelto a aparecer en el periódico, se comenta que estoy terminado de escribir “Juguetes rotos”, el libro que denuncia todo ese mundo de colores y engaños, el libro que esta nota de suicido cierra.

 

 

Una historia siguiendo la iniciativa de cuentacuentos

 

February 06

Brotaba pintura de entre sus dedos

Brotaba pintura de entre sus dedos, dolor entre sus recuerdos y lágrimas entre sus pestañas. Había sido al pintar aquel álamo, había hecho la mezcla que una vez hiciera para pintar el brillo de sus ojos...La ira, la rabia por borrar la imagen de aquellos ojos de gata de su retina, le hizo tirar el bote de pintura y montar aquel estropicio en su taller.

Se dejó caer en la silla y se rodeó con el olor a nostalgia de sus suspiros. Recordó cuando no tenía taller, cuando trabajaba en la calle con un lienzo, cobrando unos euros por un retrato a los transeúntes, Ahora había llegado a lo más alto, gracias a ella. También era incapaz de disfrutarlo, por ella.

Recordaba aquel día, en el que como uno más, se sentó en su silla, intentando atraer a los turistas que entraban o salían del Prado. Ella se acercó y posó sus ojos en él, él miró sus pupilas y no puedo evitar la sensación de vértigo que producía aquel iris verde que oscurecía conforme se acercaba a ellas.

Pensó que sería francesa, de lejos pensó que con aquella “giri” ya le cuadrarían las cuentas y podría dejar de trabajar aquella tarde. En realidad, el trabajo no era penoso, incluso ahora que no lo necesitaba el gran Miguel Nahúm acudía al Prado a atrapar las almas de los transeúntes en sus lienzos. Sin embargo, aquella tarde había quedado con su hermana en “El oscuro”, aquel tugurio que tanto les gustaba y no quería llegar tarde, ni que ella tuviera que pagar otra vez.

Pero el tiempo pareció desaparecer, parecía abrasarse con el contacto de la pestañas de aquella mujer. Ella se acercó todavía más, dejó que flotara en el aire aquel perfume suyo, aquel olor a melancolía que estaba tan agarrado en la gabardina beige que llevaba siempre, rozó la mejilla de Miguel y le susurró al oído “Píntame”. Por primera vez, Miguel pensó que con un retrato que tan sólo relejara la cara no sería suficiente, quedaría vacío, necesitaba captarlo todo, necesitaba aquella piel de porcelana, necesitaba enseñar al mundo una mujer así.

-Yo..yo no voy a cobrarte, pero quiero que vengas a mi casa, donde pueda pintarte entera

Ella, confundida, dudó un momento y asintió. Él recogió apresuradamente y la condujo a su apartamento.

-Espera aquí...vete colocando en el sofá, voy a prepararlo todo

Cuando regresó, se quedó impactado por la imagen, la chica tumbada en el sofá, completamente desnuda, sosteniendo en los labios la larga boquilla de un cigarro. No tenía un cuerpo de pasarela, pero era una belleza especial, atrayente, rodeada del halo del humo de su cigarro

-Yo...pensaba pintarte vestida...no quiero que estés incómoda

-¿Acaso no es así cómo pintan los pintores de verdad? ¿Acaso no buscas la verdad sin tapujos?

-Por supuesto, si a ti no te importa, para mí es una oportunidad única.

Miguel empezó el cuadro con tímidos trazos, no quería perder detalle, sus ojos verdes, los dibujos que su piel de porcelana hacía en sus muslos, sus labios de cereza, el humo que la envolvía y llenaba de misterio...

-Tengo que marcharme. Mañana puedo volver para que termines tu cuadro.

-Yo...tú...sí, claro, vuelve, eh...vuelve mañana por la tarde

Ella volvió a la tarde siguiente, y a la siguiente, y muchas tardes más. Se sucedieron cuadros y tardes llenos de porcelana, llenos de verde, llenos de Claudia.

Miguel estaba celoso del viento que osaba acariciarla, del sol que podía rozar su piel Miguel estaba celoso de la grabadora que utilizaba para recordar las conversaciones con ella, que se llevaba consigo el ruido que hacía Claudia al pestañear, igual al de las mariposas cuando baten sus alas. Grababa todo porque todo podía plasmarlo en los cuadros, que se vendían ahora como nunca y de los que ella nunca quiso el menos porcentaje de beneficios, tan sólo poder quedarse con sus favoritos. Volvió la primavera, que encendió todavía más los ojos de Claudia. Aquella primera tarde de flores Miguel hizo el amor con ella en el sofá donde solía pintarla. Parecía tan etérea, que la agarraba con fuerza pensando que se iba a esfumar, pero después pensaba que era tan frágil que la soltaba temiendo romperla.

Aquella unión se produjo más veces, más veces pudo Miguel tomar de aquella cereza, sentir aquel frío de porcelana...pero hacía un mes que Claudia no aparecía, que el taller estaba vacío, que notaba su ausencia el sofá.

Ahora el sólo tenía de ella el color que un día utilizara para pintar sus ojos y una gabardina con manchas de soledad.

Entonces alguien llamó a la puerta, pensó Miguel que su hermana venía de nuevo a ver qué tal estaba, pero oyó cómo sonaba un suave rumor al otro lado de la puerta, una suave melodía de tristeza, el rumor de una lágrima violando la mejilla de una piel inmaculada.

Abrió la puerta, la vio.

-¡¿Claudia?!

-Yo...lo siento amor, tuve que irme... yo tuve que marcharme y no...

Claudia hubiera terminado la frase, pero un beso le cerraba  la boca. Daba igual donde hubiera estado, había vuelto y una vez más pudieron respirar su humo los muelles del sofá.